
La soledad como factor de riesgo de enfermedad y muerte en mujeres
Soledad y mortalidad por todas las causas en mujeres australianas de 45 años o más: análisis de inferencia causal de datos longitudinales
Introducción
La soledad se define a menudo como las emociones desagradables que resultan de la brecha entre los niveles deseados de conexión social y las experiencias reales de uno. La prevalencia de la soledad varía mucho según el país y a lo largo de la vida, y los adultos jóvenes y las personas mayores a menudo se identifican como personas en riesgo. La soledad puede manifestarse episódicamente, lo cual es una experiencia humana común que puede entenderse como un incentivo para conectarse socialmente. Este sentimiento puede surgir después de experimentar eventos vitales estresantes, como la muerte de un cónyuge, un cambio en la situación de vida o cambios en el estado laboral. La soledad también puede ser una situación crónica, que dura un período prolongado. Las investigaciones muestran que cuanto más persiste la soledad, mayor es el riesgo de resultados adversos para la salud y muerte. La soledad crónica se ha operacionalizado típicamente como la soledad que dura dos años o más, una duración que ayuda a diferenciar entre experiencias prolongadas y episódicas de soledad.
Objetivo
Examinar los efectos causales de la soledad en la mortalidad entre mujeres australianas de 45 años o más.
Diseño
Análisis de inferencia causal de datos longitudinales
Participantes
Una muestra poblacional de mujeres australianas de 45 años o más (n = 11 412).
Principales medidas de resultado:
Se utilizaron estimaciones de máxima verosimilitud dirigida para analizar la relación causal entre la soledad y la mortalidad por cualquier causa a lo largo de 18 años. El riesgo ajustado de muerte asociado con el número total de olas de soledad (persistencia de la soledad) y el número consecutivo de olas de soledad (cronicidad de la soledad) se presentó mediante razones de riesgos y diferencias de riesgo con intervalos de confianza (IC) del 99,5%.
Resultados
La asociación entre el número de olas de soledad reportada y el riesgo de mortalidad mostró un patrón dependiente de la dosis. En comparación con las mujeres que no reportaron soledad en ninguna ola, las personas que reportaron soledad en dos, cuatro y seis olas tuvieron un riesgo incrementalmente mayor de morir durante el período de seguimiento: razón de riesgos 1,49 (IC del 99,5%: 1,26 a 1,75) en dos olas, 2,18 (1,79 a 2,66) en cuatro olas y 3,15 (2,35 a 4,23) en seis olas.
La diferencia de riesgo mostró una tendencia similar a las razones de riesgos con un mayor exceso de mortalidad entre las mujeres que reportaron experimentar soledad durante seis olas en comparación con las que no reportaron soledad en absoluto (10,86% (IC del 99,5%: 10,58% a 11,15%)). Se encontraron tendencias similares cuando se experimentó soledad en olas consecutivas.
Conclusiones:
La soledad parece estar causalmente relacionada con el riesgo de mortalidad, con una relación dosis-dependiente. Reconocer la soledad como un riesgo independiente para la salud subraya la importancia de la detección de la soledad y de la incorporación de intervenciones de salud pública en las prácticas sanitarias.
📌 Puntos destacados para profesionales de farmacia:
La soledad como determinante social de salud y su impacto en la mortalidad
- Conceptualización de la soledad: Se define como la discrepancia entre el nivel deseado y el nivel real de conexión social. Es crucial diferenciar entre la soledad episódica, una respuesta transitoria a eventos estresantes, y la soledad crónica, que se extiende por dos o más años y se asocia con mayores riesgos para la salud.
- Diseño y alcance del estudio: La investigación empleó un análisis de inferencia causal de datos longitudinales en una cohorte de 11.412 mujeres australianas de 45 años o más, examinando la relación entre la soledad y la mortalidad por todas las causas durante 18 años.
- Hallazgos clave sobre la relación dosis-respuesta: Los resultados revelaron una relación causal y dosis-dependiente entre la persistencia de la soledad y el riesgo de mortalidad. Específicamente, las mujeres que reportaron soledad en múltiples olas mostraron un riesgo incrementalmente mayor de muerte, con un aumento significativo en la razón de riesgos (HR) y la diferencia de riesgo (RD) a medida que aumentaba la exposición a la soledad.
- HR de 1,49 (IC del 99,5%: 1,26 a 1,75) para dos olas de soledad.
- HR de 2,18 (IC del 99,5%: 1,79 a 2,66) para cuatro olas de soledad.
- HR de 3,15 (IC del 99,5%: 2,35 a 4,23) para seis olas de soledad.
- Implicaciones para la práctica farmacéutica: La identificación de la soledad como un factor de riesgo independiente para la salud subraya la necesidad de que los profesionales de la farmacia reconozcan la soledad crónica como un determinante social de la enfermedad. Esto implica una oportunidad para la detección proactiva de la soledad en pacientes y la integración de intervenciones de salud pública o la derivación a recursos comunitarios en la atención farmacéutica.
- Relevancia clínica: Los hallazgos refuerzan la importancia de abordar la soledad no solo como un problema de bienestar emocional, sino como una condición con consecuencias tangibles sobre la morbimortalidad, lo que justifica su consideración en la planificación de estrategias de salud y en la atención individualizada al paciente.
Fuente: Loneliness and all cause mortality in Australian women aged 45 years and older: causal inference analysis of longitudinal data. Neta HaGani, Philip Clare, Dafna Merom, Ben J Smith, et al.: BMJ Medicine 2025;4:e001004.
