
Los ultraprocesados y la salud cardiometabólica
“Alimentos ultraprocesados y salud cardiometabólica: nuevo informe sobre un creciente desafío para la salud pública” de la Dra. Samantha Anderer, publicado en JAMA.
El creciente desafío para la salud pública de los alimentos ultraprocesados
Un nuevo informe de la Asociación Americana del Corazón (AHA) destaca un creciente problema de salud pública: el consumo de alimentos ultraprocesados y su vínculo con un mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas. Según datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el 55% de las calorías que consumen los estadounidenses provienen de estos productos, una cifra que asciende al 62% en el caso de niños y jóvenes.
¿Qué son los alimentos ultraprocesados?
Generalmente, estos alimentos se clasifican utilizando el sistema NOVA, que los agrupa en cuatro categorías, desde alimentos no procesados hasta los ultraprocesados. Estos últimos se caracterizan por contener ingredientes y aditivos que no se usan en la cocina casera, como conservantes, colorantes, saborizantes y emulsionantes.
Aunque algunos alimentos procesados son beneficiosos (por ejemplo, para la conservación y seguridad alimentaria), los alimentos ultraprocesados (como las bebidas azucaradas, las carnes procesadas y las comidas preparadas) suelen tener una baja calidad nutricional.
El impacto en la salud
La investigación ha demostrado un vínculo entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la disminución de los indicadores de salud. Los expertos señalan varios factores que contribuyen a este efecto:
- Procesamiento industrial: Las técnicas de procesamiento eliminan a menudo la fibra, lo que hace que los alimentos se absorban rápidamente. Esto provoca un aumento repentino de glucosa e insulina, seguido de una caída que puede generar más hambre.
- Ingredientes y aditivos: La combinación de ingredientes, aditivos y texturas en estos productos está diseñada para acelerar el consumo y mejorar su sabor, lo que puede influir en la actividad cerebral y contribuir a la ingesta excesiva.
- Contaminantes: Los productos químicos de los envases, como bisfenoles y ftalatos, pueden filtrarse en los alimentos y se han relacionado con la obesidad y la inflamación.
- Aditivos y regulaciones: La cláusula “Generalmente Reconocido Como Seguro” (GRAS) permite a los fabricantes añadir aditivos a los alimentos sin una aprobación previa exhaustiva, una laguna que ha sido utilizada por la industria alimentaria para introducir nuevas sustancias sin un escrutinio adecuado.
Dariush Mozaffarian, MD, DrPH, cardiólogo y director del Instituto Food is Medicine de la Universidad de Tufts declaró que le gustaría ver el ultraprocesamiento mencionado en el etiquetado nutricional del frente del paquete propuesto recientemente por la FDA. “Se supone que los alimentos tienen una estructura natural, así que, al comerlos, se digieren lentamente”. “Al perder esa estructura, los alimentos ultraprocesados se digieren muy rápidamente, lo que produce una descarga de nutrientes en el torrente sanguíneo”. “No vamos a volver a un mundo donde nadie consuma alimentos procesados ni envasados”, afirmó. “Dados sus beneficios en términos de conveniencia y costo, necesitamos comprenderlos mejor”. Los expertos también señalaron los considerables desafíos que se avecinan. Es difícil que las personas realicen cambios radicales en sus hábitos alimentarios, especialmente cuando existen barreras para acceder y costear alimentos más saludables. Además, preparar alimentos integrales suele llevar más tiempo, un tiempo del que muchos hogares podrían carecer.
El camino a seguir
Cambiar los hábitos alimentarios de la población requerirá un compromiso social y político significativo. Los expertos proponen varias soluciones:
- Cambios en las políticas: Se están discutiendo iniciativas para crear una definición uniforme de alimentos ultraprocesados y revisar la normativa vigente. Los expertos sugieren además restringir el marketing agresivo, imponer impuestos a algunos de estos productos y subsidiar opciones más saludables.
- Mejorar el entorno alimentario: Los expertos coinciden en que no solo se debe educar a las personas sobre sus elecciones, sino también hacer que las opciones saludables sean más accesibles y asequibles.
- Recomendaciones dietéticas: El informe de la AHA refuerza la recomendación de reducir el consumo de la mayoría de los alimentos ultraprocesados y sustituirlos por opciones como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, lácteos bajos en grasa y carnes magras. Se enfatiza la importancia de empezar por los productos más problemáticos, como las bebidas azucaradas, los dulces y las carnes procesadas.
El desafío de los alimentos ultraprocesados es complejo, ya que están profundamente arraigados en nuestro sistema alimentario. Sin embargo, los expertos reconocen que el objetivo no es eliminar por completo los alimentos procesados, sino comprender mejor sus efectos para poder dar forma a opciones más saludables para todos.
📌 Puntos destacados para profesionales de farmacia:
Alimentos ultraprocesados y salud cardiometabólica
Como profesional de la farmacia, usted es un punto de contacto crucial y accesible para los pacientes, y su conocimiento sobre factores de riesgo para la salud, como la nutrición, es invaluable.
La evidencia científica reciente, destacada por la Asociación Americana del Corazón (AHA), vincula directamente el consumo de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas. Comprender este vínculo le permite ofrecer un asesoramiento más completo y holístico a sus pacientes.
Aquí hay una lista de puntos clave fundamentados en la evidencia para su práctica diaria:
- Identificación del problema: La mayoría de los pacientes no son conscientes de que más de la mitad de sus calorías provienen de alimentos ultraprocesados. Estos productos no se limitan a las “comidas rápidas“, sino que incluyen artículos cotidianos como cereales azucarados, panes envasados, refrescos, embutidos y snacks. Como profesional, puede ayudar a los pacientes a identificar estos productos en sus compras habituales, leyendo las etiquetas de ingredientes y no solo la tabla nutricional.
- Impacto biológico y farmacológico: Los efectos de los alimentos ultraprocesados no se deben únicamente a su alto contenido calórico o de grasas. El procesamiento industrial puede alterar la estructura de los alimentos, llevando a una absorción más rápida y a picos de glucosa e insulina que contribuyen a la resistencia a la insulina y a la inflamación. Es crucial entender que los aditivos (como emulsionantes) y los contaminantes de los envases (como bisfenoles) pueden tener efectos biológicos, alterar el microbioma intestinal y potencialmente interactuar con la absorción y el metabolismo de los medicamentos que usted dispensa.
- Oportunidades de asesoramiento: La farmacia es un lugar ideal para iniciar conversaciones sobre nutrición. Mientras asesora a un paciente sobre un medicamento para el control del colesterol o la diabetes, puede integrar preguntas sencillas sobre sus hábitos alimentarios. Un enfoque empático, sin juzgar, puede animar al paciente a considerar cambios. Puede sugerir metas realistas, como sustituir las bebidas azucaradas por agua o la carne procesada por opciones magras, en lugar de proponer cambios drásticos.
- Fomento de la educación: Promueva la educación del paciente utilizando materiales visuales en su farmacia o compartiendo enlaces a fuentes fiables como la AHA. Concientice sobre la importancia de la fibra, la ingesta de alimentos integrales y la diferencia entre un alimento procesado (beneficioso para la conservación) y uno ultraprocesado (con aditivos que carecen de uso culinario).
- Colaboración profesional: Reconozca su rol dentro de un equipo de atención médica multidisciplinario. Las recomendaciones dietéticas completas requieren la intervención de dietistas y nutricionistas. Sin embargo, su conocimiento le permite actuar como un primer filtro y derivar a los pacientes a estos especialistas cuando sea necesario.
- Defensa de la salud pública: Esté atento a las iniciativas de salud pública y a las regulaciones alimentarias. La lucha contra los alimentos ultraprocesados es un desafío sistémico. Su comprensión de las deficiencias regulatorias, como la cláusula “Generalmente Reconocido Como Seguro” (GRAS), le posiciona como un defensor informado para abogar por cambios en el etiquetado nutricional y en las políticas de salud.
Fuente: Ultraprocessed Foods and Cardiometabolic Health—New Report on a “Growing Public Health Challenge”. Samantha Anderer. JAMA Published Online: September 12, 2025 doi: 10.1001/jama.2025.15322
