
Caries dental en la población adulta
Etiología, manejo y prevención
Este documento presenta una revisión exhaustiva de la caries dental en adultos, una patología de alta prevalencia resultante de la desmineralización del esmalte dental por ácidos producidos por bacterias orales al metabolizar carbohidratos.
Caries Dental
La caries dental es un proceso patológico multifactorial caracterizado por la desmineralización localizada de los tejidos duros del diente, inducida por los ácidos resultantes del metabolismo bacteriano de los carbohidratos de la dieta. Con una prevalencia superior al 90% en la población adulta de Estados Unidos, representa un problema de salud pública significativo, donde un 26% de los afectados presenta caries activas sin tratamiento.
Etiopatogenia y factores de riesgo
La etiología de la caries está intrínsecamente ligada a la formación de placa dental, una biopelícula microbiana compleja. Especies bacterianas específicas, notablemente Streptococcus mutans y lactobacilos, son los principales agentes cariogénicos, capaces de metabolizar eficientemente los carbohidratos fermentables (especialmente la sacarosa) en ácidos orgánicos. Este descenso del pH en la superficie del esmalte conduce a su desmineralización.
Otros factores de riesgo documentados incluyen una higiene bucal deficiente, que permite la acumulación de placa, y condiciones de xerostomía (boca seca), que reducen la capacidad buffer y de limpieza de la saliva. Es relevante para el farmacéutico destacar la xerostomía inducida por fármacos, comúnmente asociada a clases terapéuticas como los anticolinérgicos y antihistamínicos. Por el contrario, la exposición al flúor, a través del agua potable fluorada y dentífricos, es el principal factor de protección, ya que promueve la remineralización y aumenta la resistencia del esmalte a los ataques ácidos. La patología afecta de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables con acceso limitado a servicios de salud dental.
Complicaciones y morbilidad asociada
La progresión de una lesión cariosa no tratada puede tener consecuencias severas. Si la desmineralización alcanza la pulpa dental (pulpitis), puede derivar en un absceso periapical o celulitis facial. En casos extremos, la infección puede diseminarse a los espacios fasciales de la cabeza y el cuello, resultando en condiciones potencialmente mortales como la angina de Ludwig, que compromete la vía aérea.
Además del dolor oral agudo (odontalgia) y la pérdida dental, la caries se ha asociado con la exacerbación de condiciones sistémicas como diabetes, obesidad y depresión. Un estudio de cohorte prospectivo (ARIC) observó una mayor mortalidad por todas las causas en individuos con caries, aunque esta asociación puede estar mediada por factores de riesgo compartidos (confundidores), como el tabaquismo o la vulnerabilidad social, sin que se haya establecido una causalidad definitiva.
Manifestaciones clínicas y manejo
Clínicamente, la caries puede ser asintomática en sus fases iniciales, manifestándose como una mancha de color blanco tiza. En estadios avanzados, adquiere una coloración marrón o negra y forma una cavidad visible. El dolor suele aparecer cuando la lesión se aproxima o invade la pulpa dental. El manejo de la caries se estratifica según el entorno clínico.
En el ámbito médico no odontológico como la farmacia, el enfoque es paliativo y preventivo mientras se gestiona la derivación a un dentista. El control del dolor agudo se basa en la combinación de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y paracetamol, reservando los opioides para casos excepcionales, según las directrices de la Asociación Dental Americana (ADA). La terapia antibiótica (p. ej., amoxicilina) se indica únicamente ante signos de diseminación sistémica de la infección o abscesos localizados en pacientes sin acceso inmediato a atención dental. Para caries detectadas incidentalmente, la aplicación de fluoruro de diamina de plata al 38% o barniz de flúor puede detener o ralentizar la progresión de la lesión.
El manejo dental definitivo implica un diagnóstico formal mediante exploración clínica y radiográfica. El tratamiento varía según la extensión de la lesión, desde restauraciones (empastes) y coronas para caries que no afectan la pulpa, hasta tratamientos de endodoncia (tratamiento de conducto) o extracción dental si la pulpa está comprometida.
Prevención
La prevención es fundamental y se basa en la promoción de una higiene oral rigurosa (cepillado y uso de hilo dental), el asesoramiento nutricional para reducir el consumo de azúcares y la utilización de productos con flúor. Para pacientes identificados como de alto riesgo, los profesionales de la salud pueden prescribir pasta dental con una alta concentración de flúor (5.000 ppm). Aunque el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF) no encontró evidencia suficiente para recomendar el cribado sistemático de caries por parte de médicos de atención primaria en adultos, estos juegan un papel crucial en la identificación de factores de riesgo, la educación del paciente y la facilitación del acceso a la atención dental.
📌 Puntos destacados para profesionales de farmacia:
- Identificación de xerostomía inducida por fármacos: Esté atento a los pacientes que reciben medicamentos con alto potencial xerostómico (anticolinérgicos, antihistamínicos, antidepresivos tricíclicos, diuréticos). Aconséjeles sobre el mayor riesgo de caries y recomiende medidas paliativas como sustitutos salivales, chicles sin azúcar con xilitol y una higiene bucal meticulosa.
- Recomendación en el manejo del dolor dental (odontalgia): Como primera línea para el alivio del dolor dental agudo, aconseje la combinación de un AINE (ibuprofeno) con paracetamol. Informe a los pacientes que esta combinación es altamente eficaz y que los opioides no son el tratamiento de elección, según las guías de la ADA, para evitar su uso innecesario.
- Dispensación y consejo sobre antibióticos: Al dispensar antibióticos para una infección odontogénica (p. ej., amoxicilina), refuerce que el tratamiento es un coadyuvante para controlar la infección sistémica o un absceso agudo, pero no resuelve la causa subyacente. Subraye la importancia crítica de que el paciente acuda a un dentista para el tratamiento definitivo.
- Rol activo en la prevención con flúor: Identifique a los pacientes de alto riesgo (polimedicados, con xerostomía, diabéticos, consumidores de bebidas azucaradas) y comente con ellos la posibilidad de usar una pasta dental de prescripción con 5.000 ppm de flúor. Puede ser una oportunidad para contactar al médico prescriptor o al dentista. Además, oriente sobre el uso correcto de dentífricos y enjuagues fluorados de venta libre.
- Asesoramiento nutricional básico: Aproveche las interacciones para aconsejar sobre la reducción del consumo de carbohidratos fermentables, especialmente bebidas azucaradas y alimentos con sacarosa, que son el principal sustrato para las bacterias cariogénicas.
- Punto de derivación clave: Sea un punto de referencia para la derivación. Ante un paciente que se queja de dolor dental, inflamación facial o presenta signos visibles de caries avanzadas, su recomendación más importante es la derivación urgente a un odontólogo. Conocer los recursos de bajo costo en la comunidad (facultades de odontología, centros de salud comunitarios) puede ser de gran ayuda para pacientes con barreras de acceso.
Fuente:Dental Caries in Adults. Elizabeth Alpert, Hugh Silk, Lisa Simon. JAMA November 12, 2025. doi: 10.1001/jama.2025.19029
